• Era un verano tórrido y Adrián, un muchacho rollizo y un poco raro, aunque servicial...

  • Se llamaba Vera. Era morena y esbelta. Sus ojos negros preservaban una timidez joven y ensombrecida...

  • Mi corazón se ha vuelto de hielo, mi espíritu es el de un luchador noqueado.

  • El rumor del viento acompaña, los rayos del sol cortan la espesura...

  • Hacía un día invernal, tan limpio y claro, que los rayos del sol en lugar de proporcionar calidez, cortaban la respiración.

  • Por las noches me arrebujo y mientras mi pulso se acelera y mi corazón palpita...

  • Recorrida la mitad de su vida, Tariq Alhamar seguía transitando en un mundo de incierta...

Next
Previous
Mostrando entradas con la etiqueta alienígena. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de marzo de 2011

22

Imperio.

Posted in ,


Me costó años darme cuenta. Vivía atrapado en una jaula de la que no deseaba salir. El hecho es que ni siquiera me interesaba entablar relación con los humanos. Mi nave se había estrellado y averiado de forma irreversible hacía cuarenta y ocho años, y los cabronzuelos de los norteamericanos, no me desvelaron que era alienígena hasta pasados los cuarenta.

Ahora, era un viejo extraterrestre, sin nada que aportar a la NASA ni a la humanidad.

Con toda mi familia fallecida en el accidente y criado en reclusión desde que fui bebé, tenía poco que hacer. Por su puesto; mi sexualidad se fue desarrollando mientras crecí. Empecé a ser un problema cuando  constataron que era capaz de fertilizar a cincuenta mujeres al tiempo sin que fueran conscientes, se asustaron bastante ante la perspectiva. Yo en cambio, no lo encontré tan extraño, podían haberme metido a Jeque en un país árabe. Por el contrario, tuve que conformarme con mi vida monástica hasta el día que descubrí que podía entablar conversación con las hormigas. A partir de ese momento, me dispuse a organizar un Imperio, ya que averigüe que lo mismo que estaba capacitado para preñar a cincuenta mujeres humanas, podía hacerlo con  cien mil ejemplares de la variedad: Hormiga del Fuego, la cuales, al atacar, inyectan un veneno que causa una irritación importante. Por otra parte, no llegué a entablar relaciones satisfactorias con la: Hormiga Argentina, demasiado apegada a su tierra, ni con la Hormiga Loca, que además de estar mal de la chola, apenas soporta los rigores del clima; y menos con la Hormiga León, en exceso, belicosa.

Tras constatar que había demasiadas variedades de hormigas, y, al igual que los humanos, jamás se pondrán de acuerdo, abandoné mis planes y me dediqué a la aburridísima empresa en la que ahora me veo inmerso. Se trata de seducir a una sola mujer. Creo que dominar esta ardua tarea me llevará el resto de mis días. Ah, un detalle. Tampoco sé mi fecha de caducidad. ¿Comprenden lo que eso supone? Tal vez me resten todavía, por poner un ejemplo, tres mil años humanos de vida... ¡Menudo rollazo! ¿No?

José Fernández del Vallado. Josef.

Seguidores

Total Pageviews

LinkWithin

Recados, saludos y mensajes.

LinkWithin

Powered By Blogger

Google Website Translator Gadget

Mis visitas

Facebook Badge

Post más vistos