• Era un verano tórrido y Adrián, un muchacho rollizo y un poco raro, aunque servicial...

  • Se llamaba Vera. Era morena y esbelta. Sus ojos negros preservaban una timidez joven y ensombrecida...

  • Mi corazón se ha vuelto de hielo, mi espíritu es el de un luchador noqueado.

  • El rumor del viento acompaña, los rayos del sol cortan la espesura...

  • Hacía un día invernal, tan limpio y claro, que los rayos del sol en lugar de proporcionar calidez, cortaban la respiración.

  • Por las noches me arrebujo y mientras mi pulso se acelera y mi corazón palpita...

  • Recorrida la mitad de su vida, Tariq Alhamar seguía transitando en un mundo de incierta...

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domingo, 23 de septiembre de 2007

16

El Cenicero.

Compraron el cenicero un atardecer. Ella lo descubrió expuesto en el escaparate de una tienda caldeada por los ardientes rayos del sol. Cuando lo tomó entre sus manos abrasaba. Era un recipiente metálico con forma de caracola, pintado en negro, y con bandas doradas en cada una de las estrías que componían la concha. Enseguida le fascinó y él supo comprender al instante la importancia que para ella tenía la pieza.
Cuando volvieron de las vacaciones ella lo sacó de la maleta y lo depositó en la mesilla de noche.

Se sucedieron años de felicidad, cigarrillos y colillas simultáneas, en las que el cenicero llegó a ser su lugar de aproximación. Y de hecho, sin ser conscientes, los acercaba más día a día.

Iba siempre con ellos; y cuando viajaban nunca olvidaban llevárselo.
Transitaron con el por campings y hoteles de media Europa. Si volvían ebrios, después de una noche de juerga, allí estaba el cenicero, listo para compartir el último cigarrillo antes de caer rendidos, fundidos en un abrazo apasionado. Si comían o cenaban en cualquier restaurante, ella lo sacaba del bolso y rechazando el del local, utilizaban el propio. Incluso si se sentaban junto al mar, sobre el malecón de algún lejano puerto del norte de Europa, colocaban el cenicero entre ambos, mientras fumaban y disfrutaban de una silenciosa complacencia compartida.

Cierto día, convencido por sus amigos, los anuncios de la televisión, o tal vez esa moda americana que proclama que fumar es letal, él decidió dejar de hacerlo y ella, fumadora empedernida, tras negarse a seguir sus pasos, enfurruñada, le contestó:

De algo habrá que morir ¿No crees?

No discutieron más. En realidad no discutieron nunca. Ya que ella comenzó a salir con sus amigos fumadores, mientras que él se transformó en deportista y con obstinación enfermiza, se empeñó en hacer footing todos los días a las siete de la mañana, nadar en una piscina olímpica al mediodía, e ir a un gimnasio al atardecer.
Y así, progresivamente y sin ser conscientes, en un mismo piso, crearon dos vidas paralelas sin nexo de unión.

Hasta que un amanecer cuando él se despertó, descubrió con sorpresa que ella no estaba a su lado. Allí, sobre la mesa camilla, solo estaba el cenicero y debajo una nota que decía:

Puesto que he llegado a comprobar que ya no quedan ni cenizas de lo nuestro, me marcho. Por cierto. Si alguna vez decides cambiar de idea y vuelves a fumar, aquí te dejo nuestro hermoso cachivache...

Lo cogió y lo colocó sobre el secreter, entre las fotos de ella y de la familia. Durante una larga temporada casi dejó de comer, también dejó de hacer ejercicio e intentó buscarla sin éxito.
Luego se fue recuperando, aunque nunca del todo. Y cuando la echaba de menos y sentía la necesidad de recordar tiempos pasados, se detenía y observaba atentamente el cenicero...



José Fernández del Vallado. Josef. 6 de septiembre del 2005.

3

Mi primer premio en blogger!


Van a hacer 9 meses desde que tengo mi blog y consegui un premio. Y no es un premio cualquiera, es un premio creado y elegido por los usuarios de los blogs, o sea por los que hacemos dia a dia a esta comunidad y la llenamos de contenido y conocimientos.

Gracias a Silvia por hacerme el honor de recibir este reconocimiento. En principio, debo decirlo, ella se encontraría entre mis cinco elegidos, pero para no repetir la excluiré; aunque siempre la tengo presente.

Siguiendo las reglas del juego debo escoger cinco blogs. Explico en qué consiste la cosa.

El Thinking Blogger Award es una especie de premio o reconocimiento surgido de la iniciativa de un blogger estadounidense con la finalidad de dar a conocer otros blogs que nos hacen pensar. Es decir, si eres uno de los escogidos has de corresponder "nominando" a otros cinco y, por supuesto, colocar el galardón en tu blog.


Estas son las condiciones:


1.- Si alguien te otorga el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
2.- Enlaza el post original pincha
AQUÍ,así la gente puede encontrar el origen del mismo.
3.- Exhibe o muestra el "Thinking Blogger Awards" con un enlace del post que tu mismo escribas. Hay dos modelos de botón para mostrarlo en el blog, plateado o dorado, tu solo has de escoger el que más te guste o mejor combine con tu blog.

MiS 5 ELECCIONES para la ocasión son:

1.-
Mis cuentos,fotos,recuerdos... El blog de la mujer que me animó a empezar en esto, con quien comparto un blog conjunto y a quien quiero con toda mi alma.

2.-
Trucos Blogger. Sin el no habría podido aprender unas cuantas cosas esenciales en el intrincado arte bloggero.

3.-
Pequenos nadas. el precioso blog de mi amiga portuguesa que me ha sabido demostrar que la barrera del idioma no es problema para hacer amigos en la web.

4.-
Fuego en el viento. Magdalena gabetta, una argentina que con su tenaz actitud me demuestra cada día que la perseverancia es la clave para seguir adelante en la vida.

5.-
iOlaNthE Inteligencia y verborrea. Ella está involucrada en todas las batallas y las vive y sufre con deshusada pasión. Admirable!





viernes, 14 de septiembre de 2007

6

CON ESPECIAL ATENCIÓN A TODOS MIS LECTORES...

El siguiente texto titulado: "DE CARTÓN PIEDRA Y ANSIEDAD" se lo he dedicado en su blog a mi querida Vivianne que atraviesa por circunstancias difíciles. Por favor os ruego paseis a leerlo y le dejéis una nota de ánimo. Lo necesita mucho en estos instantes. Muchas gracias a todos los que de vez en cuando me leeis por aquí!



jueves, 6 de septiembre de 2007

8

En defensa de una paz que agoniza.

Alguien me pidió si podía escribir algo sobre la paz y acepté con entusiasmo, sin profundizar en la responsabilidad que conlleva exponer sobre un tema complejo y sobre todo, delicado. Me puse a pensar, y comencé a buscar y archivar. Estos son algunos datos y conclusiones que he entresacado de lo que hoy en día nuestro mundo hace y está haciendo acerca de la paz.

1. Situación actual.

En la actualidad habrá unas ochenta guerras de las que, de vez en cuando, aparece una nimia referencia en algún periódico, pero el desastre humanitario no parece afectar a la opinión pública occidental. Y esto es porque, entre los intereses de las grandes potencias, millones de almas mueren en conflictos olvidados – o que se esfuerzan en hacernos olvidar – y que nadie quiere resucitar.

Desde principios del siglo pasado hasta el presente 2007 ha habido más de 300 conflictos con más de 25 millones de muertos. Más de dos millones de niños han muerto en guerras en los últimos 10 años. Y medio millón de menores son utilizados como soldados por muchos países.
Las guerras modernas cada vez causan más muertes de civiles. Las consecuencias ya no las sufren dos ejércitos enfrentados, sino la población civil. Mientras en la primera Guerra Mundial la relación fue de ocho soldados muertos por cada civil, en las guerras actuales la proporción es de diez civiles por cada soldado.

Las guerras traen consigo consecuencias inolvidables. Sobre todo el daño que se hace a la población. Las mujeres son violadas, los hombres asesinados y los niños obligados a combatir en el ejército. Durante años, la educación desaparece. El envilecimiento entre las etnias se incrementa. El número de refugiados se multiplica. La legitimidad de los gobiernos se pone en duda. Las guerras provocan secuelas que destrozan a los países y les impiden volver a levantar cabeza durante años.

Estas guerras olvidadas necesitan de los países del norte (países ricos e industrializados) que son quienes venden las armas que llegan a África, Asia y el resto del planeta. Entre otros: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Inglaterra e Israel a la cabeza, tienen en el negocio armamentístico uno de los principales impulsores de sus economías.
En la actualidad la economía está enormemente deformada. Casi un tercio de la actividad económica depende directa o indirectamente del complejo militar. Después del petróleo, la segunda industria más importante es la armamentística.

Los países del G-8 son responsables de más del 90% de las nuevas armas que se venden al mundo empobrecido. La industria armamentística necesita guerras para seguir incrementando sus beneficios. No importa la finalidad de las armas vendidas, los países ricos obtienen beneficios fáciles mientras los muertos no salpiquen sus gobiernos.

Así pues no nos extrañe que elementos como el Señor Bush (presidente de los Estados Unidos) de quien a fecha de hoy uno no consigue explicarse cómo en su país nadie vislumbra su enorme ambición e interés personal, llegaron al punto de emprender una guerra inútil para el mundo – excepto para sus intereses (petrolíferos) y nacionales (armamentísticos) – como ha resultado ser la guerra de Iraq.
De Iraq todo el mundo quiere irse, pues gracias a su labor ahora es una ratonera de etnias enfrentadas; excepto, claro está, este señor. Quien invadió el país con el pretexto de la existencia de armas de destrucción masiva y se apoderó de los pozos, y en connivencia con los militares – obviamente – se ha convertido en el multimillonario más encumbrado sobre cadáveres de la actualidad mundial. Sí, todo un señor “muerte” sin duda.

2. Soluciones para la paz.

A pesar de las complejidades del proyecto, la comunidad internacional podría acabar con las guerras que asolan el mundo sólo con solidaridad y compromiso político. Los países ricos deben dejar de vender armas y alimentar el mercado armamentístico. Una redistribución de las inversiones daría un vuelco en el mundo: con un 10% de los gastos militares se podría garantizar el acceso a los servicios básicos de la población mundial.
Esto, por el momento, no es más que “mera hipótesis,” porque ¿quién va a parar el carro del mercado de las armas como no lo hagamos nosotros desde dentro? Mientras no nos decidamos a afrontar las consecuencias con seriedad y presionemos a estos hombres ambiciosos, a estas multinacionales que se lucran a costa de muertes ajenas. ¿Cómo frenar la desmesura de la masacre armamentística?

La clave que resuelva la lucha por la paz sin duda debe empezar por implantarse en el seno de nuestros espíritus y hogares. La lucha por la paz sólo se ganará impartiendo una educación solvente que enseñe sobre todo y ante todo lo que significa “amar” y amar al prójimo, a nuestro entorno, y a nosotros mismos. Y que a la vez, lentamente, destierre y cierre todo el espacio a esa violencia que hoy atosiga los intersticios de nuestro mundo de una vez para siempre.
Parece necesaria una sangría humana y un montón de cadáveres para que la cultura de la violencia que impregna a la sociedad mundial se cuestione sus regulaciones. Y parece mentira, que a pesar de haber entrado en pleno siglo veintiuno, y tras haber dejado atrás el terrible lastre de un siglo XX saturado de muerte y devastación, el ser humano dé la triste impresión de no haber aprendido nada de la dura lección de historia recibida.

Lo cierto es que al igual que muchos de vosotros, yo también anhelo esa paz. Pero a estas alturas de mi vida -visto lo visto- una enorme duda erosiona mi mente.
Puesto que estamos ya en el futuro la pregunta que me asalta es la siguiente: ¿Es hoy la paz una palabra sin trasfondo? ¿Una expresión que la cultura del marketing y el consumismo ha transformado a su antojo (como suele suceder con cualquier lema que valga la pena) y utiliza como enseña de un sistema en franca decadencia? ¿Será la paz como “La Isla” de la película de Michael Bay, el lugar limpio y aséptico que nos aseguran que existe, cuando de facto resulta inexistente? ¿Y mientras...? ¿Habrá otro lugar al que solo podrán acceder multimillonarios, personalidades, traficantes de armas, y en definitiva, quienes asesinan a los demás y sobreviven a su costa? Si es así apretad los dientes y seguid sin mover un dedo. Veremos con que facilidad nos extirpan los derechos, la integridad, y sobre todo las libertades; hasta convertirnos en marionetas sin nombre numeradas en serie con el fin de enviarnos a sus guerras como carnaza.

Aunque con profundo dolor por la hipocresía y el cinismo de los gobiernos que nos rigen, que por un lado hablan de paz mientras por otro invierten millones en armas, yo seguiré hablando, abogando, y si es preciso gritando, por la paz. Y que nadie intente venderme un arma con el ignominioso recurso de que sirve para defenderla. Todo el mundo sabe – o eso creo- el siguiente proverbio. Lo dijo alguien sin fe pero con una cordura elocuente. Seguro... Una bala perdida acababa de herirlo y agonizaba. Dijo así:

“Las armas las carga el diablo y las disparan los necios.”

Atendiendo a dicha premisa y aunque me pese, sólo puedo añadir un grave dictamen y hacerme otra vez la pregunta: Nuestra sociedad actual es rematadamente irresponsable y estúpida. Y... ¿Veremos esa paz algún día?

Hoy, todavía estamos lejos. ¿Y mañana? De nosotros depende lograr que “el mañana” no se convierta en turbio pasado, sino en un brillante presente de paz.

21 de septiembre. Día internacional de la paz.

José Fernández del Vallado. Josef. Septiembre 2007.

martes, 4 de septiembre de 2007

1

Death cab for cutie: Your heart is an empty room

O canciones como...esta.


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Tiny Vessels

Death cab for cutie. Los descubrí hace más de un año tienen canciones como esta maravilla.


1

La batalla definitiva.

Bueno entre mis aficiones está la de escribir algo de ciencis jejeje. ¿Toy tarao no? Seré más claro. Cuando digo lo de “ciencis” quiero decir Ciencia Ficción. Así que aquí os dejo una genuina made in josef. Espero que la degustéis sin atragantaros. Saludos!

La batalla definitiva.

Aquel amanecer dejamos atrás la tierra; habíamos fracasado. En los rastrojos de un mundo reseco y maltratado quedaban desmenuzados para siempre sentimientos de derrota: romances, pasiones, promesas, anhelos, esperanzas... amores sin rumbo.
La ambición, el egoísmo y el odio, ganaron la partida. Fueron siempre un paso por delante...
Dejábamos atrás el planeta que nos acogió y vio nacer durante milenios, y pese a superar adversidades y vencer a enconados enemigos, habíamos sido incapaces de preservarlo. Partíamos rechazados por una naturaleza que nos expulsaba como lo que éramos: parásitos, virus, bacterias devastadoras... Partíamos con los corazones deshechos, sabiendo que dejábamos atrás el lugar que una vez fue paraíso, el lugar donde amamos, odiamos, sentimos; y en definitiva, donde aprendimos a ser quienes éramos.

Me aferré a la escotilla desde la cual divisaba el jardín de mi infancia; mi cuerpo temblaba agitado. Pero... ¿qué jardín podría sobrevivir en un lugar donde las plantas habían sucumbido a los rayos gamma y el sol abrasaba? ¿qué ser vivo podría continuar subsistiendo en un planeta colapsado por novecientos mil billones de seres? En cambio los círculos de aluminio que conformaban el túnel por el cual discurrí estaban donde siempre y allí permanecerían.

Por fortuna me quedaba ella... Desde hacía un buen rato se había instalado junto a mí y allí seguía, en silencio, compartiendo mi profunda amargura. Superamos siempre los trances más difíciles y en cambio ahora... ¿Por qué la voluntad de una raza de espíritu indomable se veía de pronto doblegada? ¿Por qué deshojar tanta belleza tras tenerla al alcance y haberla disfrutado? Lo sabía. No había más alimentos. Y donde no hay alimentos, con tal de sobrevivir, los espíritus desarrollan formas malignas e irracionales. El desorden y el canibalismo se habían extendido y ahora no quedaba nada. ¡Nada qué hacer ni por lo cual luchar! Todo... estaba perdido. ¿Todo? ¡No! Iríamos a Marte. Allí había hombres que nos esperaban. No tenía miedo, estaba tan seguro de mí mismo como de nuestra estirpe.
Giré sobre mí y nuestras miradas se encontraron. Allí estaba Lisa. Sus ojos negros como el azabache brillaron con intensidad al mirarme, y su pelo rubio pareció lustrarse sobre su preciosa nuca. Su embarazo estaba ya en avanzado estado de gestación. No lo dudaba, pensé con renovada esperanza, iba a ser orgulloso padre de una prole de diez ratas o más.
Pronto estaríamos listos. Volveríamos a luchar y a vencer en la batalla definitiva...


José Fernández del vallado. josef. 2 Septiembre. 2007.

1

The Fray - Look After You Accustic

O como esta... Qué tal suena?


lunes, 3 de septiembre de 2007

1

The Fray - How To Save A Life (from Grey's Anatomy)

Uno de mis últimos descubrimientos. Este grupo es capaz de hacer canciones tan sutiles como esta: Preciosaaaa!!!


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The Divine Comedy - Eye of the Needle (live from Portsmouth)

Un directo moderato y fabuloso!


2

The divine comedy - our mutual friend

un grupo sin duda fascinante


lunes, 27 de agosto de 2007

2

Un lugar con vistas al cielo.


Deseas hallar ese lugar con vistas al cielo. Y sabes que no eres más que agua que se estremece y evapora con el tiempo, y que el tiempo no existe, pero lo temes más que a la vida. Y sabes que vives porque la sientes a tu lado tan lejos o dentro de ti. Y sabes que apenas sabrás, pero que viviste para ver lo poco que viste y mereció la pena estar donde estuviste, rozando el cielo, o arrastrándote entre ideas certeras, quizá sin sentido, besando amores prohibidos, amando valles oscuros y brillantes que nacen y mueren como constelaciones en apenas horas o segundos de fugaces compromisos de amor y dolor...

Cuando sólo encuentras vacío y una mente sin sujeciones. Cuando te sientes encadenado y descubres que lo estás, pero a anclajes inexistentes. Y estar cómodo se convierte tan placentero e indolente como contemplar una laguna de aguas estancadas. Cuando al flexionar el cuerpo encuentras un físico desmadejado y enfermo, y rascarse constituye un acto de vandalismo corporal. Cuando la edad atrapa tu tiempo y lo fija con clavos a un muro de ideas erróneas, el silencio acecha una vida estruendosa y te vas persiguiendo a ti mismo. Cuando la vida es un sueño encerrado en una gota de agua, y si alzas los brazos deseando encontrar, no hallas más que un mundo de desdén y arrogancia. Cuando lloras en soledad cansado de hacerlo en público. Cuando asistes al martirio de muchos que son como tú y están al otro lado... ¿de dónde o de qué? Si corres por pasillos oscuros escuchando pasos de muerte a tu espalda. Si tiendes manos sin dedos repletos de cinismo. Si dices que eres igual y no miras porque no aprendiste a hacerlo, y tampoco te interesa. Si ves masas de hombres apilados unos sobre otros. Si la pasión es nexo conductor del amor pero también lo es del odio. Si el amor se transforma en odio y se reconduce en amor y es capaz de llenar cauces enteros de amor. Cuando el amor... Cuando deseas hallar ese lugar con vistas al cielo.

Sabes que no eres más que agua que se estremece y evapora con el tiempo y que el tiempo no existe, pero lo temes más que a la vida. Que estuviste rozando el cielo o arrastrándote entre ideas certeras o quizá sin sentido, cuando el amor se transformó en odio y se recondujo en amor y fue capaz de llenar cauces enteros de amor. Entonces deseaste hallar ese lugar... Tu lugar con vistas al cielo...

José Fernández del Vallado. Josef. 27 Agosto 2007.

domingo, 19 de agosto de 2007

7

MEME 8.

No sé muy bien lo que significa eso de “Meme” y la verdad, apenas me lo planteo. Lo hago porque alguien a quien quiero me ha señalado, lo hago porque, a fin de cuentas, resulta un buen examen introspectivo, y porque me gusta escribir. Y así, mientras, me exploro a mí mismo, de paso analizo el porqué de mi propia existencia. Ahí va ese Meme.

Meme de las 8 cosas.

1.No soporto una pizarra y una tiza o la tiza sobre una pizarra. De verdad, lo paso muy mal con la terrible dentera que me produce el chirrido de la tiza sobre la pizarra. Y sobre todo el tacto seco y desagradable de la tiza. ¿Quizá por eso fui un mal estudiante? Ni idea... Pero esa es mi simple y primera verdad.

2.Mis vicios imperdonables son coca cola e internet. Mis deudas pendientes con la vida: Ascender al volcán Villarrica en Chile, al cual, en su primer intento fracasé; bucear a treinta metros de profundidad en apena, cosa que a mi avanzada edad ¿soy ya viejito? no haré ni loco; ser un gran jugador de baloncesto de dos metros veinte, y como no crecí ni la mitad, tampoco lo seré; y encontrarme con un tigre siberiano en libertad. Sobre esto último, aparte de que desplazarse a Siberia cuesta un dineral, creo que a fecha de hoy, apenas quedan más de veinte tigres de siberia con vida, los cuales tampoco veré (ya los vi) más que encerrados en infectos y deprimentes zoológicos mal aseados.

3.Y esto, es algo que no suelo revelar así como así; ahí va: Tengo un oído “biónico”; es decir, perdí casi la totalidad de la audición de un oído y me puse un aparato. Esto pudo ser debido a las siguientes causas. a) De niño tuve una grave infección en el oído en cuestión. b) A partir de los dieciocho añitos comencé a asistir a toda clase de conciertos. Muchas veces me ponía en primera fila, al lado del panel de bafles; recuerdo que salía con los oídos zumbando. c) Mi afición al buceo, y en concreto a la apnea, me llevó a hacer cientos de inmersiones; en una de ellas realicé una mala compresión de los oídos, y uno de ellos, el susodicho, me comenzó a doler y tuve que ascender a toda prisa.

4.Odio las ciudades y la masificación. Así que asistir a clases en aulas cerradas repletas de alumnos en ocasiones me ha producido claustrofobia. Recuerdo una vez en el curso de la UNED, (Universidad para mayores de 25 años) tuve que dejar una clase de más de setenta alumnos cuando me puse a transpirar, me sudaba la frente el cuello, hasta las palmas de las manos, y me sentía mareado y enfermo. Después me ha sucedido en ocasiones.

5.Cada vez soy más misántropo. Es decir, pierdo menos el tiempo en charlas inútiles con mis congéneres. Y al contrario, me acerco más a los animales, pues he descubierto que se puede entablar una bella relación, e incluso casi hablar con ellos. Como la que tengo con mi perra Carlota; ella es mi más digna acompañante durante el verano monástico que por una vez he instaurado en mi vida, lejos de amigos y cualquier jaleo humano inhumano. Esto no quiere decir que me cierre en banda a los de mi raza, volveré sobre ellos y con ellos. Al fin y al cabo... soy uno más.

6.No sé por qué me caracterizo. Antes decían que yo era una persona simpática, agradable etc... pero... ¿hoy día qué soy? Creo que he aprendido o estoy aprendiendo a convivir conmigo mismo y con mi soledad. Antes no podía aguantarme solo; en cambio ahora valoro mucho estos momentos de relax. Lo que me gusta realmente es encerrarme en mi música y escribir los sueños que mi mente proyecta en papel. Hace un par de años le daba mucha importancia a que me leyeran, en cambio ahora... ¿me he vuelto indiferente? No lo creo. Pero me tomo las cosas con más calma. Sé que lo que tenga que venir vendrá y yo no podré impedirlo, aunque sí podré encauzar un rumbo más o menos variable al compás de mi vida.

7.Si... me gusta el mundo. O lo bonito que aún pervive de él. Me defrauda ver como la filosofía occidental que una vez fue rica en recursos humanos, filosóficos y pensantes, se sume en la decadencia de una máxima que nos está llevando a la destrucción: “Sin DINERO, no somos nadie.”

8.Y por último amo el amor. Aunque debo reconocerlo. ¡Amar de verdad es a veces tan difícil! Pero eso es debido a nuestro propio egoísmo. Hace años me costaba amar mucho, era más superficial. Hoy en día he aprendido a valorar más justamente la vida y el sublime papel e importancia que el amor juega en ella. Sé que debo amar dejarme amar y ser amado; sé que sin amor la vida se convierte en un pozo sin fondo, y sé que sin el amor la vida está condenada a morir. Pero sobre todo sé que la vida no es eterna, en cambio el amor, cuando es fuerte, cuando es duradero y real trasciende a la misma vida en sí... Así creo y me gustaría pensar que en el fondo está compuesta la naturaleza de los seres vivos: de un importante poso de amor...

Bien lo hice. Creí que no podría pero aquí lo tenemos. Mi Meme; el Meme de Josef. Ahora les encomendaré mi tarea a los siguientes amigos blogueros. Espero que con inspiración, pero sobre todo deseo y amor puedan llevar la labor adelante:

http://iolanthe.blogia.com
http://www.sonidosevero.blogspot.com/
http://www.freewebs.com/honeyrocio/
http://www.reforestame.blogspot.com/
http://www.aqui-abajo.blogspot.com/
http://www.rubengarcia-sendero.blogspot.com/
http://www.gotitasdemialma.blogspot.com/
http://lautopicarealidad.blogspot.com/


viernes, 10 de agosto de 2007

2

Color lila.


Las oficinas de la administración estatal de Randinabat son un caos. Un hormiguero interminable. Se accede a ellas por sombríos túneles sin apenas luz hasta desembocar en una inmensa sala circular de techos abovedados, franqueada por ventanales cónicos de vidrios coloreados, dominada por un par de ventiladores gigantes, cuyas apariencias intimidatorias recuerdan a aquellas del molino que embistió un aguerrido Quijote en un lugar de cuyo nombre no llego a acordarme. En el recinto, con la diligencia de un ejército, y vigilados por impresionantes hormigas soldado trajeadas de azul marino, evolucionan cientos de funcionarios de pelo negro y chalecos grises, que sin embargo no parecen llevar a término función alguna en concreto.

Las de mayor rango dan la impresión de ser aquellas funcionarias que atienden acomodadas en sus brillantes sari en amplias mesas de atención al cliente. De las cuales parten larguísimas colas compuestas por la variopinta gama social de un país de extensión generosa y límites insospechados.

Una de ellas, de ojos redondos como nueces, cabellos trenzados, nariz ganchuda, sonrisa de águila y labios de sangre, me atiende sin desplegar un mísero gesto de beldad, dejando en cambio entrever sus poderosas garras armadas de lascivia.

Le explico el robo del que he sido objeto tras aterrizar en el aeropuerto. El cual, trato de aclarar, me pasé denunciando las últimas cuarenta y ocho horas en la comisaría de la calle Hipriatnatbarat. Asimismo le expongo mi estado de turista indocumentado y le pido me extienda un salvoconducto provisional a instancias de mi situación, hasta que sea debidamente resuelta por la delegación de mi país.

Durante el tiempo que transcurre mi exposición -observo- ni siquiera se limita a alzar la mirada y continúa escribiendo. Parece más entretenida en rellenar una especie de formularios que en lo que tengo que decirle. Hace más de cuarenta grados centígrados y mi cabeza y mi piel se encuentran embutidas en una lata de sardinas en aceite; y dada la intensidad y el gusto del aroma, el componente parece exceder bastante su límite de caducidad. Pero para la funcionaria Shiwarta Phesawarita - leo en su tarjeta de identidad adherida a su sari- debidamente inmunizada contra el calor y la peste reinante, mi estado o mi tufo no vienen al caso.

Eleva la mirada, apoya los codos sobre la mesa, entrecierra los ojos y pregunta.

- Y bien... ¿Qué espera que hagamos por usted?

Titubeo confuso, realizo un gesto impreciso con ambas manos en el aire y exclamo airado.- Pues... Lo que tras cuarenta y ocho horas de espera me indicaron en comisaría.

Arquea las cejas. Y por primera vez su rostro reluciente parece verdaderamente interesado.

- Y dígame. ¿Qué fue exactamente lo que le indicaron?
- Que en este lugar me harían un salvoconducto provisional y...
- ¡Imposible!
- ¿Cómo...?

Se detiene un momento. Abre un fichero, saca una hoja, la observa con detenimiento. Alza un dedo en el aire y a la vez que me lo muestra, sentencia.

- ¿Ve este papel?

Lo veo pero no entiendo nada en absoluto.
- Aquí lo dice claramente. No señor. Aquí no extendemos esa clase de salvoconductos.
Un mareo invade mi cuerpo, tengo hambre, sed, ganas de orinar. A las cuales se suma una intensa impresión de ahogo y sofoco. En realidad me falta el aire y la presión me excede. Prosigue.

- Un documento así sólo puede expedirlo la policía.
- La... Oiga. Me está diciendo que después de todo eran ellos quienes deberían y no...
- Exacto. Policía, proclama.
- Pero ellos me aseguraron que ustedes eran... quienes...
- Nosotros nunca. ¡Jamás!
- Un momento. ¿Podría hacerme el favor de ser más clara? ¿Qué quiere decir?
- Quiero decir ¿señor...?
- Morales.
- Sr Morales debe usted volver a las oficinas de comisaría y reclamar el salvoconducto al cual tiene todo el derecho de...

Al otro lado de la sala retumba una detonación. Fragmentos de alicatado y un polvo espeso cubren la sala. A continuación, toses, segundos de silencio y estupor. De repente un segundo estallido pero ahora de alaridos, gritos, gemidos, llantos de miedo y dolor. Hay un corte de luz, seguido de más gritos, aullidos de facto inhumano y gemidos. La sala queda en penumbra. Las colas de gente que aguardan en la zona donde estamos se agolpan sin control mientras empujan y aplastan, tratando de ganar posiciones a los de delante. Se oye el ulular de sirenas de las ambulancias y también de la policía que interviene y sin mediar palabra, comienza a repartir mandobles con sus porras de acero. Me encojo sobre la silla y apurado, casi histérico, pregunto a la funcionaria.

- ¿Qué pasa? ¡Qué ocurre!
La funcionaria Shiwarta Phesawarita saca un espejito de un bolsillo naranja que pende de la espaldera de su silla, hace un aspaviento con las manos en tanto se maquilla las mejillas. Y dice.

- Nada. Una bomba.
- Bomba ¡Una bomba! Clamo aterrado.
- Si, señor Morales. La tercera en seis meses. A los radicales no les agradan las instituciones del Estado.
- Ya... Digo mientras resuello agitado.
De pronto una fila de hombres acosados por la policía irrumpe saltando sobre la mesa de la funcionaria. Tras esquivarlos, con la actitud de un desvalido, me vuelvo hacia ella y aprisionando con desesperación sus manos entre las mías le pido.

- Mire usted señorita Shiwarta, tiene que ayudarme. Verá... Me encuentro en una situación angustiosa y muy difícil...
Permanece mirándome distante, fría, con ojos imperturbables. Y añade.

- Sr Morales... Voy a pasar por alto su actitud porque es usted extranjero. Pero aquí esas confianzas no son de nuestro agrado. En cuanto a lo de difícil - Inquiere sin siquiera mírame - ¿No ve usted los cientos de personas que hay aquí? Si escuchara uno sólo de los problemas de cualquiera de estos hombres comprendería lo que es encontrarse en una situación realmente difícil.

Incrédulo, miro de reojo a la funcionaria. Me incorporo sobre la silla tiro bruscamente de sus manos y le suplico.

- Por favor, lo necesito. ¡Hágame el maldito salvoconducto! Sé que está en su mano. ¿No comprende que es necesario para que pueda salir de... de esta locura de lugar?

La presión es casi insoportable. Como en una diminuta isla estamos rodeados de gente que nos observa con miradas ajenas. Sin embargo, pese a lo extremo del momento, la funcionaria no parece alterarse ni da por concluida su sesión. De repente se oye una nueva detonación de mayor intensidad. Los cimientos tiemblan. Sobre la mesa aterrizan trozos de ladrillo, cal y alicatado. La funcionaria alza la cabeza teñida de blanco hacia el techo y alega.

- ¡Vaya! Parece que hoy van más en serio.

En esos momentos, me convierto en un aterrorizado cúmulo de nervios que sólo desea lograr su objetivo al precio que sea necesario. El griterío de nuevo es ensordecedor. En cuanto a la policía, mediante su labor no hace sino incrementar el pánico y con ello el número de muertos y heridos. Fuera de control, le increpo.

- ¡Ya estoy harto! Exijo me rellene ese salvoconducto por narices. Y alego. ¡Soy ciudadano de la Comunidad Económica Europea!
Me mira. Por primera vez parece satisfecha o quien sabe, quizá feliz. Pero no está feliz.

- Ya y usted por eso mismo se considera un... ¿ciudadano de primera clase? ¿No es cierto? Se lo dijeron y usted se lo creyó como un memo.

Sumido en la algarabía reinante la miro estupefacto. Balbuceo. Trato de cambiar mi imagen. Pero ya es inútil, está hecho.

- No... no...
Como un manantial brota de su garganta, crece y se extiende su risa. Haciendo equilibrios se sube sobre la silla alza ambos brazos en alto y mirando en todas direcciones, grita

- ¡Heyyy! ¿Sabéis una cosa? ¡He encontrado a un ciudadano de primera clase! ¡Lo tengo aquí conmigo! Parece un tipo importante. Sabeis... ¡Tiene mucha prisa!

Y prosigue riéndose. En realidad ríe y ríe sin cesar. De pronto los hombres que están a su lado se contagian y comienzan también a reír. En unos instantes todos, heridos, niños viejos, paralíticos, leprosos, prostitutas... ríen con una felicidad desbordada. La carcajada se extiende por la amplitud del recinto como un eco alegre, feliz y vital...

-Saya-ng-kaa-laam. Dice ella mirándome divertida y risueña.
-¿Cómo dice?
-Naa-lai-ku. Naa-lai-ku. Vuelve a decir.
-Perdone... No entiendo. ¿Podría hablar en mi idioma?
-Vi-diya-kaa-laai. Murmura.

Con el semblante impregnado de una digna serenidad se baja de la silla, se introduce en la masa y desaparece unos instantes. Pienso que tal vez al fin haya entrado en razón y se ha decidido a consultar si debe concederme mi –razonable - petición. Pero no... La descubro de nuevo. Habla con los de seguridad. Me señala. Dos hombretones se acercan a mí me aprisionan por las axilas y me cargan a rastras. Lo último que oigo pronunciar a Shiwarta es un: “Bienvenido a nuestro país, Señor Morales.”

Forcejeo, grito, protesto. Recibo un contundente golpe en la cara que me deja en estado comatoso.

Ahora estoy en la calle; lo veo todo lila. La gente el ambiente y las bellas mujeres visten de lila..., el cielo está igualmente de un bello y sorprendente color lila...
Hay un tráfico intenso, motos ocupadas por tres cuatro y hasta cinco pasajeros, taxis abollados, viejos camiones, autos, vacas atravesadas en medio que todos esquivan, mientras circulan al tiempo que hacen sonar sus claxon junto a la marea lila de gente que inunda la acera y pasa casi sobre mí sin llegar a pisotearme.
Estoy sentado con las piernas cruzadas y la cabeza inclinada, mareado y hambriento. La alzo. En ese instante se detienen ante mí dos hombres sudorosos que portan un pesado espejo rectangular, entonces me veo reflejado por primera vez tal cual soy ¿ahora? ¿Desde cuándo soy así? Mi pelo es larguísimo y se encuentra recogido en un peinado de moño alto; mi rostro es afilado, con ojos pequeños y brillantes; mi caja torácica es un saco de huesos al desnudo teñido por un acartonado bronceado; mis caderas endebles están apenas cubiertas por una fina gasa de tela y mi único brazo, delgado y quebradizo como un palo de billar, con la palma de la mano extendida boca arriba, aguarda el momento preciso.
Uno de ellos termina de saborear un resto de pollo y lo arroja. El hueso se precipita volando; con agilidad fulminante muevo unos centímetros el brazo y aterriza sobre mi mano. De forma inmediata sonrío al hombre y musito una corta oración. Doy gracias a Shiva y comienzo a roer con feliz parsimonia mi ración diaria de amor y humildad en mi mundo color lila, mi pequeño mundo de novecientos millones de almas...


José Fernández del vallado. josef. /09/08/ 2007.


viernes, 3 de agosto de 2007

1

Hasta la Cima.






Comencé por su base
ascendí hasta la cima
descubrí una altiplanicie devastada
por oleajes de frívolas pasiones.

Arañé su carne buscando
la sensualidad
de más vida sobre vida;
y la carne me desterró
a un placer revenido.

La belleza señaló mi materia
como segmento
de un destino imprevisible,
y mi organismo se despeñó en un abismo
húmedo, turgente, sedicioso,
por el que mi sólido ilusorio merodeó
cual marioneta condenada.

Subí hasta la cima y sobre sus senos
repté dispensando besos cual Eros,
lamiendo vientres
de vestales bicéfalas.

Penetré eyaculé y engendré
vidas de cuarenta segundos natos
evanescentes y divinas.

Subí hasta la cima
y en ella me encadené
con mi simiente
incrustada en sus mismas raíces
para no tener nunca más que girar
la vista boca abajo…

José Fernández del Vallado.



domingo, 29 de julio de 2007

1

Promesas de Amor...












Promesas de Amor...
Colinas de fuego
llanos y alientos abrasadores,
cimas tortuosas, senos turgentes
de hojaldre y miel transparente.

Espacios eternos
de amor sinrazón.
Sabias promesas
sobre las que desplazarse
mediante zarpazos
de lealtad ciega y suave.

Giros, quiebros, caídas...
hacia una sima sembrada
en vahídos de mágica dulzura
entrecortada e inaprensible.

Besos, como certeros
disparos al corazón.
Abrazos turbios
diseñados para sobrevivir...

Divisas de vida,
espacios fugaces,
suplicios lentos e indoloros.
Placeres finitos
con término ilícito
limitados de esfuerzo ilimitado.

Caricias insertas en galaxias
de espíritus ajenos.

Ojos, cual soles cegadores
de afecto y devastación.
Puentes tendidos, entrelazados
y sin embargo, confusos.

Tortas y tartas de capitulación;
abrazos, llantos,
desmoronamientos...
Promesas de amor.

Miradas que dictan decretos
sin miramiento
al compás de intervalos
sedientos.
Contornos de figuras torcidas
o tal vez... sublimes.
se estremecen en campos
de fango irrisorio.

Noches de estelas translúcidas
brillan carentes de estrellas
donde nunca existió
el firmamento.

Arroyos con vibración a poema
atruenan en las cortadas
repican estrofas y campanadas.

Amores, dignos o indignos
fugaces o en fuga, de acierto Divino
con cierto talante
incierto montante y apego al sosiego.

Amores, en cuyo fingido reverso
la hermosura hecha ternura
teje sin rienda y sostén
temores que disfrazan
en vanas profecías
promesas de amor...

José Fernández del Vallado. Josef. 26/2007.




domingo, 22 de julio de 2007

2

Sueños, Sirenas y deseos incumplidos...




Desperté al día siguiente, temprano, y al revolverme en el jergón de la cama una fina arena se escurrió entre mis brazos. Abrí los ojos despacio y no alcancé a vislumbrar los fríos límites de mi habitación. En cambio, en su lugar, descubrí un cielo azul enmarcado en una playa tropical. Percibí un suspiro profundo, sentí el aliento en mi nuca y al volverme, plácidamente recostada a mi lado, durmiendo como pudiera hacerlo en su hogar se hallaba una preciosa sirena cuya piel blanca resaltaba entre cabellos cobrizos y brillantes.
Las gafas, el tubo, las botellas de oxígeno y las aletas de caucho, estaban desparramadas a mi alrededor. Y cinco metros más abajo: terrible, gelatinoso, pero inerte; dibujando una mueca risueña con las fauces entreabiertas, lo que quedaba de un pez martillo parecía aplaudir mi insólita suerte con sorna.

Me recliné sobre las rodillas. A sólo unos pasos de distancia la superficie del mar resplandecía de un matiz azul turquesa, y unos cien metros por detrás las olas clamaban en frenética danza mortal con las afiladas rompientes. Un coro de graznidos destemplados penetró en mi sien con incisa claridad. Miré sobre mí; vi los buches escarlata de unas fragatas que con ansiedad acechaban los restos del escualo.
Lo supe de pronto, sin alterarme. Me acababa de despertar, pero en mi caso, dentro del sueño. Por lo cual, a partir de ese momento, poseía una clara ventaja. Ser consciente de que estaba soñando me permitiría hacerlo aún con mayor claridad y en la dirección en que yo deseara.

Deseé sorber el delicioso jugo de un coco, y apenas había acabado de vislumbrar semejante ilusión ya había vaciado el néctar de una pila entera de frutos. Entonces sentí hambre y deseé cocinar una ristra de lomos de emperador. Finalizaba de fraguar tal propósito y ya estaba preparando toneladas de pescado. De pronto sucedió algo; la humareda me irritaba los ojos. Deseé disponer de unos indígenas a mi cargo, y antes de finalizar el pensamiento, una tribu entera preparaba una colosal pitanza de pez vela recién capturado por mí.

Encontrándome incómodo en la playa quise tener mi propio alojamiento: Un apartamento de ciento ochenta metros cuadrados con vistas al mar me pareció lo más adecuado. No había cesado de acometer tal idea, y ya estaba situado en lo alto de un rascacielos, en el piso treinta y cinco, donde con placidez y aquiescencia divisaba la barra blanca de la playa desde mi terraza privada. Quise tener vídeo, televisor, tres autos de lujo, dos secretarias, cuatro sirvientas, mi propio centro financiero... mi ciudad junto al mar... Lo tuve todo ¡Todo! ¿Era realmente feliz? Me pregunté.

Entonces recordé un detalle; justo aquel por el cual había comenzado mi sueño. ¿Dónde estaba la preciosa sirena? Deseé tener mi sirena particular nadando en su piscina de cincuenta por doce. No había cesado de pensar cuando la recibí. Tuve la piscina y esculpida en bronce e instalada en su centro una estatua de la sirena, pero no la auténtica sirena. ¿¡Por qué!? Me pregunté descompuesto y furioso. Y antes de que hubiera resuelto el enigma la voz de mi madre me despertó con la respuesta:

- ¡Vamos Miguel! Duermes tan profundamente que incluso pareces soñar con sirenas. Pero no creo que puedas hacerlo... Según reza una leyenda, allá donde alcanza la civilización, las sirenas se extinguen y se transforman en sencillas figuras de bronce...



José Fernández del Vallado. Josef. Julio 2007.



viernes, 20 de julio de 2007

3

Feliz Día para vos mi amigo. Magda.



Hoy es el Día del Amigo en Argentina, y una gran amiga mía de por esos lares, poeta reconocida, me dejó esto.

Feliz Día para vos mi amigo. Magda

Besitos anticipados.

Cercana o lejana.
al norte, al sur, al este o al oeste,
o aquí, a mi lado.
No importa el lugar físico
la caricia de la amistad
me llega en palabras, en comprensión
en compañía, en solidaridad,
en abrazo compartido
y en sostén cuando se hace difícil
el camino.

A ese cariño verdadero que se elige y no se lega.
Hoy agradezco.

En los vientos huracanados.
En los volcanes desbordados.
En las lágrimas sin consuelo.
En el dolor de la vida.

En las efímeras alegrías.

En la mano que contiene.
En la palabra que calma.
En el oído que escucha.

Yo te encuentro.

Agradezco a mis amigos
La ternura.
La confianza.
La paciencia.
La defensa.
y el sostén.

Agradezco a mis amigos
Que caminen a mi lado por la vida
sin interrogantes y sin dudas.

Agradezco a mis amigos
el estar a mi lado y sobre todo
el permitirme ser su AMIGA..


FELÍZ DÍA DESDE MI CORAZÓN A TU CORAZÓN.
Magda, autora del blog: Fuego en el Viento.

martes, 17 de julio de 2007

3

Mis diez blog favoritos...

Idilio el blog de karol de México.

Sonido Severo el blog de Noelia de Perú

iOlaNthE el blog de Yolanda España.

Fuego en el viento el blog de Magda Argentina.

Pequenos Nadas el blog de Gui Portugal.


Macarena Henriksdatter, el blog de Macarena de chile, en Bergen Noruega.



Letras si Fronteras el blog de un grupo de chilenos que aman las letras con libertad y en libertad.



Nosotros-Somos. Nuestro blog compartido.



Mis cuentos, fotos, Recuerdos... El blog de Vivianne de Chile.




Moderato_ Josef. Hace falta adivinar de quien es jejeje... Saludos!





viernes, 6 de julio de 2007

7

Dos veces fue suficiente…





Dos veces fui a las Canarias y las dos escapaba de algo. La primera a Tenerife, huía de la traca final de mi unión con mi ex mujer; y fue duro sí. Pero más duro y aciago me resulta este segundo desplazamiento a Lanzarote, puesto que es un viaje a mi interior, no huyo de nadie, sino posiblemente de mí mismo.

Siento carne de gallina, tengo frío, y cualquier cosa u objeto bonito se torna monstruoso ante mis ojos abatidos.

Seis de la madrugada, tomo el avión. Los auriculares adosados a mis oídos, siempre la música: Leonard Cohen, Pretenders, Coldplay. Mi interior bulle mientras voy arrancando a trazos mi verdadera realidad, mi personalidad. El aeropuerto resulta gélido. Demasiada gente ojerosa y perdida ¿como yo? ¿Buscan tal vez un lugar en sus vidas?
Máquinas… Despiden latas de coca cola que enfrían estómagos y los gasean. Tras beber un par comienzo a sentirme volátil, perdido…

Todo discurre rápido, de pronto me hallo amordazado a una butaca. No sé porqué me pertenece, o quizá es ya lo único que me queda en este viaje hacia la nada… Dios. Ni siquiera sé qué busco. No sé por qué el billete a Lanzarote ¿por qué Puerto del Carmen...? Tal vez la entrevista o la entrevista es el pretexto…

Azafatas inquietas, recién maquilladas, tratan de esbozar falsas sonrisas de cordialidad. Algunas son hábiles, se dicen profesionales. El gimoteo de un bebé inquieta a una madre, una azafata acude en su ayuda...

Los destellos del alba acuchillan las ventanillas cual girones de piel reventada. El avión acelera con potencia insólita hasta convertirse en bólido alado, en ave metálica que contradice normas de aerodinámica.

Junto a mí se encuentra un chico joven de tez adulta, lleva un portátil y maneja unas tablas que resultan incomprensibles...

Enseguida nos hallamos sobre una alfombra de nubes blancas como algodón. El pájaro cesa de zarandearse a izquierda y derecha y se estabiliza. Entonces todo se serena y podemos estar seguros de que por una vez alcanzamos la falsa promesa de un cielo prematuro…

Aterrizaje excelente, mullido, como sobre goma espuma. Aplausos.

El avión me libera y descubro el falso esscenario al cual voy a parar. Puerto del Carmen es ya una ciudad cosmopolita: alemana, inglesa, china, italiana. ¿Y qué queda de España? Poco… nada. Menos, hallar el calor y la inocencia de un pueblo. Está enviciada, podrida: El sexo y el alcohol son sus nuevos líderes. Hay más antros de placer por metro cuadrado que bares. Pero sobre todo es ya reino del capital.

Luego el hotel, la habitación, lluvia y soledad me reciben a la vez. Entro a formar parte del carrusel de solitarios. A la noche descubro un chiringo junto a la playa, en el que me siento a tomar refrescos sin alcohol mientras reflexiono sobre cosas pasadas. Hoy ya no bebo. Dejé de hacerlo la última vez que desperté y no recordaba qué hice la noche anterior. Puedo asegurarlo. Es la sensación más estremecedora que uno pueda padecer: Perder la relación el tiempo y del lugar...

Al día siguiente, a las doce del medio día, es la entrevista.
Descubro el local donde quizás vaya a trabajar. Es amplio y está junto al mar. Me gusta pero tampoco me ilusiona. Un hombre de mandíbulas fuertes me recibe. Me observa con desgana. Me hace las tres preguntas de siempre: ¿Experiencia, edad, facilidad de movimientos? Al final alega que deberá ponerme a prueba, pero no esa semana, ya está ocupado, sino la siguiente. Por lo tanto debo volver la semana que viene. ¿Volver? Me pregunto desorientado.

Luego alquilo un coche, visito el Parque Nacional de Timanfaya. Y tras recorrer un buen trecho de hermosa luna que se instaló en la tierra, concluyo el viaje. Pues de pronto, como por sistema, halló respuesta a mi incógnita. No es en la luna donde deseo vivir el resto de mis días, donde quiero encontrar la que será mi pareja, donde pienso trabajar. Necesito regresar, volver a poner de nuevo los pies en el suelo y para ello no es preciso huir sino “afrontar” con decisión los retos de la vida.

A partir de ahí vuelvo a ser alguien.

A la mañana siguiente despierto en la ciudad. Comprometido a luchar en una larga batalla que recibe el nombre de existencia.

José Fernández del Vallado. Josef. 2007.

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