miércoles, 3 de octubre de 2007

14

Vacuidad.



Me levanté tarde y con prisas, debía hacer tantas cosas... Demasiado trabajo para un solo día, pensé. No me extrañó que el despertador no hubiera sonado, me había fallado ya en tantas ocasiones. Tenía mucha prisa y me vestí sin ducharme, afeitarme ni ¡masturbarme! y menos desayunar. Claro que tampoco había desayuno, pues la nevera estaba vacía. ¿Cómo era eso posible? ¿No la había dejado llena la noche anterior? No, seguro, lo había soñado. Cogí mi móvil para hacer unas llamadas urgentes y se acabó la urgencia. ¡Estaba descargado! Corrí a depositar el alimento a mis preciosos canarios y no había canarios ni alimento que ofrecer. La jaula estaba vacía. ¡Habían volado! Busqué a Loli, la gata traviesa, temiéndome el peor de los desastres y tampoco la encontré. Entonces pensé en Teutón mi perro alsaciano. Fui hasta su camastro, sabía que era un viejo dormilón pero nada... ¡no estaba! ¿Cómo? Imposible que hubiera despertado por su cuenta sin que yo lo sacara de su jadeante y pesado sueño. No, las cosas no cambian tan rápido me dije. Y en mi hogar algo estaba variando con excesiva velocidad; es decir... ¿Mi mundo me abandonaba?

Por casualidad miré a la pecera y... ¡mierda! ¿Dónde estaban mis dieciocho hermosas carpas de colores? Lo que sentí a continuación ya fue aparte de inquietud un extraño y desasosegante escalofrío.
Atrapé la chaqueta y la encontré rara... descolorida. Pero peor fue cuando se me ocurrió ponerme a contar los billetes de la billetera para asegurarme de cuánto dinero llevaba. Me encontré con papeles viejos, desteñidos, que nada tenían que ver con el dinero que recientemente había sacado del cajero. ¡Pavor! Corrí a mirarme por primera vez con detenimiento en el espejo y mi rostro, mi semblante, era el de un ¡octogenario! Rugoso, acartonado, poblado de canas. ¡Dónde! ¿Dónde estaba mi deliciosa juventud? ¿Quién… o qué clase de desgraciado había osado robármela?
Corrí hacía la puerta, entonces me di cuenta del insufrible dolor y fui consciente de que era incapaz de ir más rápido, pues cojeaba de una manera grotesca. Agarré el pomo de la puerta y en lugar de ceder se quedó entre mis manos. Y yo permanecí allí, temblando; detenido como un bobo ante el marco. Fue cuando sucedió.
La puerta chirrió, se abrió lentamente y detrás... Detrás no había… ¡nada! Es decir; sólo un vacío vasto, blanco y lleno por completo de una silenciosa… vacuidad.

José Fernández del Vallado. Josef. Octubre 2007.



14 libros abiertos:

Evan dijo...

Que mla debe sentirse cuando reaccionamos y nos damos cuenta que la vida se escapó de las manos...

Un beso Josef!

George dijo...

desde que no te masturbaste ya se veía que sería un día feo... jejeje

aunqeu al final me da la impresión de que podría tratarse de un nuevo principio, osea, todo en blanco no?

cieloazzul dijo...

Uffff....
tanta prisa para detenernos de repente y darnos cuenta que todo lo que creiamos tener, se ha vuelto espejo de nuestras soledades....
mil besos...
Un placer llegar hasta tu sitio!
cuanto talento!!!!
besos:)

así es,de un día al otro
se acabó
creo que ese sueño, o fantasía
podrá ser útil para que sopeses cada minuto

el abismo,la vejez, la desmemoria
están al otro lado de la puerta

manly dijo...

La vida pasa muy deprisa. Cuando somos jóvenes vemos a los mayores como si hubiesen nacido así, pero poco a poco nos damos cuenta que todos pasamos por las mismas etapas (y quien no las pasa mala señal)

josef dijo...

gracias a evan, george,cieloazul,la gatainsomne y manly por visitarme. Por cierto no dejéis de visitar mi otro blog compartido:El blog con la mejor literatura.

Gi dijo...

O tempo passa depressa e não damos conta do que se passa á nossa volta. Por vezes acordamos e já é tarde demais.

Magnífico este texto.

Um beijo para ti

josef dijo...

Gracias Gui. Siempre es un placer que me visites...

un relato triste y oscuro. Difícil, pero intenso.
Un abrazo

Te recomiendo dos cosas: "Tao" y el último disco de Daniel Drexler, "Vacío", que por cierto, está por estos días en Madrid. Cuando hayas llegado al fondo de esa vacuidad, por favor, cuéntanos lo que pasa. gracias por trenzar palabras luminosas sobre el inevitable vacío. Un abrazo

Graciela dijo...

que buen relato, perfecto para describir que a veces la vida se nos va sin darnos cuenta, que a veces solo nos llega de golpe =)

Ximena dijo...

Hola Josef, ya te habia visitado antes, pero hoy por fin tengo un tiempo para dejar una huella por aqui... Me encantó este texto. Empieza progresivamente a meterte en esta vacuidad "temporoespacial" cuando apenas te das cuenta que ya está fuera de tus manos... Me gustó el efecto emocional que causa leerlo. Felicitaciones!

Saludos

Ximena

Cho dijo...

Hola Josef,
Un placer leerte!
Me gustó mucho esta visión del tiempo y lo que queda detrás de nuestra vida si no la llenamos con algo que en verdad valga la pena.
Gracias por tu visita a mi blog y por aquí seguiré pasando!
Saludos,

Vivianne dijo...

Debemos evitar que la vida pase tan rápido sin darnos cuenta siquiera,tu transmites mucha verdad en lo que escribes, lo tuyo es sensacional, tienes una capacidad que envidio, pequeñísima me siento a tu lado, te admiro y valoro, posees una versatilidad, ingenio y creatividad, de todo lo que leo de ti, jamás repites nada, excelente Josecito!!!

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